jueves, 5 de diciembre de 2024

FRAY MOCHO. PIONERO DEL PERIODISMO ARGENTINO

 Hola! Comparto hoy en MUSEUM una nota sobre este escritor y periodista argentino  que, originalmente, escribí para la revista digital "1° de Octubre" el 07/06/24. Al finalizar la misma, les dejo el link a la página de la revista, por si desean ver la publicación original. 

Saludos!


UN PIONERO DEL PERIODISMO

Al comenzar a hablar tanto de la vida como de la obra de este singular personaje conocido bajo el seudónimo de Fray Mocho, es necesario antes situarlas en el contexto en que estas se encuentran enclavadas. Contemporáneo de dos grandes figuras de nuestra historia, como lo fueron el por entonces presidente Bartolomé Mitre y el gran educador Domingo Faustino Sarmiento, en dicha época se vivía en el país la Unificación Argentina, con la poderosa Buenos Aires integrándose al resto de las provincias. La importancia y relación de este marco histórico en la vida artística y profesional de Fray Mocho, es que sienta las bases de un fuerte sentimiento “nacional” durante esos años, sentimiento del que este hombre luego se haría eco, a través de la riqueza de su arte y de su vocación periodística.

Primeros pasos

José Sixto Álvarez Escalada se llamaba en realidad; nacido de padres criollos en Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, allá por el año 1858, de niño cursó sus estudios en el prestigioso Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, institución donde luego también realizaría la carrera de Periodismo.

En el año 1879, contando con 21 años, este gaucho entrerriano, con la intención de dedicarse de lleno a esa vocación literaria que lo acompañaba desde niño, se traslada hacia la populosa Buenos Aires, ciudad que por entonces se encontraba en pleno auge de crecimiento y era (pretendía ser, acaso) espejo de las grandes ciudades europeas de entonces.

Por estos años (1885) Álvarez ya explora en las letras, y publica su primer libro “Esmeraldas”, una serie de cuentos con evidente inclinación hacia el género erótico o picaresco (vistos con ojos de hoy). Un libro que, por su temática, no hace prefigurar al escritor que sería luego, pero sí lo inaugura como escritor costumbrista. Seguramente, escribir relatos de tinte erótico en una sociedad conservadora que tenía a Europa por horizonte, es una provocación y una crítica en tono jocoso, de las que luego Álvarez haría su sello. Se desempeña por entonces como Comisario de Investigaciones y Pesquisas en la policía de la incipiente capital, y se inicia como reportero para el diario La Nación, actividades que en conjunto lo destacarían como cronista policial, y le servirían de base para sus siguientes libros, “Galería de ladrones de la Capital” (1887) y, sobre todo, la novela “Memorias de un vigilante” (1897); esta última, donde pondera a la institución policial.

Colabora también en esa época, escribiendo varios artículos y notas, con diarios tales como El Nacional y La Razón, entre otros. Es de destacar en toda la obra de Álvarez la evidente faz periodística que lo acompaña a través de sus creaciones, un verdadero “leit-motiv” que sale al paso del lector en todo relato y crónica, ya por la simplicidad y pragmatismo de su lenguaje al referir las historias, los hechos y los diálogos (muchas veces con tintes humorísticos), ya por la “visualidad” que despliega al narrar y dar vida a imágenes propias de la época, como también al reflejar el habla popular de algunas zonas —tanto del interior como del lunfardo rioplatense—, en clara contraposición al “romanticismo” que imperaba en la cultura de la sociedad capitalina.

La enorme relevancia de las obras de Fray Mocho, que lo sitúan en la cúspide del escritor costumbrista, es que recrea con la belleza de su estilo llano y directo, que pinta con palabras, los cuadros más certeros de la realidad que se vivía por entonces, no solo en la época, sino que hace una declaración (a veces muy pormenorizada) de las características y vicisitudes de la vida en las provincias del interior —como, por ejemplo, en realidades como la de la pobreza— que no era vista por muchos, y menos aún desde los ojos de la opulenta Buenos Aires.

José Sixto Álvarez Escalada

Seudónimo, Caras y Caretas

Sus textos, si bien obras creativas, obedecen siempre a ese perfil anteriormente mencionado, transformándose así también en verdaderas crónicas, pues en todo momento su literatura va de la mano del rasgo periodístico. Tal es así, que en 1897 funda y dirige en Buenos Aires la revista de interés socio-cultural que llevó por nombre “Caras y Caretas”, desde donde Álvarez encontró una enorme libertad creativa  y periodística; revista, además, que fue un verdadero suceso cultural y literario, aclamada por numerosas voces (del país, como en algún momento también desde España), y cuya vida y vigencia se contaría por más de 40 años.

Este semanario irrumpe notoriamente en la sociedad contando con la particularidad del equilibrio que supo ofrecer entre humor y periodismo serio, ya que tanto se animaba a la sátira de figuras de la política y del espectáculo (muchas veces a través de las caricaturas), así como también ofrecía novedades sobre la moda, notas sobre cultura, datos de interés general, y, sobre todo, pregonaba las voces de los escritores argentinos en boga en la época, escritores de la talla de José Ingenieros, Horacio Quiroga y Roberto Payró, por citar algunos de los cuales hasta el mismo Álvarez supo escribir sendos artículos.

En líneas generales, la revista era el reflejo de la cultura, la política y la sociedad de la época, vista a través del inconfundible sello del oriundo de Gualeguaychú, con esa sana costumbre de criticar a través del humor. Allí encontró quizá su estilo más claro, el más acorde a su personalidad, y en tal manera fue así, que el mundo del 1900 halló su fiel imagen en las vívidas creaciones, el humor, el arte gráfico y el rigor histórico que salía de su pluma y de su dirección.

Paralelo al ámbito de la revista, Álvarez cierra el siglo XIX habiendo entregado a la imprenta dos libros más, con “Viaje al país de los matreros”, libro de aventuras gauchescas que se van relatando en el devenir de un viaje por el interior del país; y “En el mar austral”, crónica de una experiencia por las tierras del sur, entre Chile y Argentina, donde explora la vida en esas latitudes, desde la particular perspectiva de un viaje a bordo de un barco ballenero.

Respecto a la particularidad de su seudónimo, se conoce que “Mocho” fue un apelativo del ámbito gauchesco que ya desde su Entre Ríos natal lo acompañaba —seguramente por obra de sus amigos de la juventud—; diremos aquí que “mocho” se entiende como algo falto de terminación, sin punta, o mal hecho. Las crónicas refieren que Álvarez tenía un hombro más alto que otro, característica esta que, además de lo estético, le hacía caminar con cierta particularidad; otras fuentes dicen que en realidad era un mote asignado con humor por la forma de su cabeza.

Según se sabe, en 1877 funda una sociedad liberal junto a un grupo jóvenes a la cual bautizan “La Fraternidad”, cuya principal actividad era socorrer a aquellos estudiantes imposibilitados de educarse mediante el sistema de supresión de becas; de ahí que, con el transcurrir de los años, a “Mocho” le agregaría el “Fray”, apócope de la designación medieval “Fraile” (miembro  ó hermano de la fraternidad). Si bien es cierto que su notoriedad y su paso a la posteridad fue como Fray Mocho, se le conocieron sin embargo otros seudónimos menores que supo usar de manera circunstancial en notas, artículos o ensayos, anteriores a esta época, tales como Favio Carrizo, Nemesio Machuca, Figarillo, y Gavoche, entre otros.

Tapa n° 2 de Caras y Caretas 

Un Pionero

La obra y la trascendencia de Fray Mocho no es menor; en ese estilo periodístico de sus invenciones, en el mencionado enorme suceso de su revista “Caras y Caretas”, en ese perfil de historiador y pregonero de la vida de la gente de pueblo, Fray Mocho deja las bases como para ser considerado como el primer escritor profesional del país, un verdadero pionero del periodismo argentino. En sus propias palabras: “hay que echar el alma en la mesa de redacción”, diría refiriéndose con toda certeza al espíritu que le animaba en sus relatos y su quehacer periodístico.

En 1903, a la temprana edad de 44 años, y apenas unos días antes de cumplir los 45, Fray Mocho fallece en Buenos Aires como consecuencia de una enfermedad que venía arrastrando hacía ya varios años. Fiel a su brújula interna, hasta en sus últimas palabras, tendido en el lecho, es capaz de dejarnos una imagen de su vida, su sentir y su estilo literario, al manifestar a su esposa: “Yo soy como el Ñandubay de nuestra tierra. No me entra el hacha así nomás… muero peleando”.


Alberto Di Francisco

Link a la nota original: https://1deoctubre.com.ar/notas/573-un-pionero-del-periodismo

jueves, 17 de octubre de 2024

UNO EN TODO. TODO EN UNO

Hola Lector! Paso hoy por MUSEUM para compartir una nueva nota de mi autoría, en este caso una reseña sobre el libro "La secta de los egoístas" del escritor francés Éric-Emmanuel Schmitt. La misma se publicó oportunamente en el suplemento cultural "Caldenia", del diario La Arena, de Santa Rosa (provincia de La Pampa), y llevó por título "Uno en todo. Todo en uno". Junto a las fotos de la edición impresa, dejo el link al sitio web, para que puedan leerlo más claro. 

 Link a la reseña aquí 👉  UNO EN TODO. TODO EN UNO.

 Espero les guste!
Página 1 del suplemento "Caldenia"
Página 2 del suplemento "Caldenia"

viernes, 12 de julio de 2024

TODO ESTÁ EN LOS DETALLES

 Hola Lector! 

En esta ocasión paso por MUSEUM para compartir una nota de mi autoría, una reseña, sobre un libro del escritor argentino-canadiense Alberto Manguel. La misma se publicó en el suplemento cultural Caldenia, del diario La Arena, de Santa Rosa, provincia de La Pampa, y llevó por título "Todo está en los detalles".

Junto a las fotos de la edición impresa, dejo el link al sitio web, para que puedan leerlo más claro.

Link a la reseña aquí 👉 "Todo está en los detalles"

Espero les guste!


Hoja n° 1 de la reseña

Hoja n° 2 de la reseña

Autor de la reseña: Alberto Di Francisco

El escritor Alberto Manguel

viernes, 1 de marzo de 2024

ALMAFUERTE - El poeta de los desamparados

 Hola Lectores! Luego de una prolongada ausencia por estos lares, retomo (intento retomar) el ejercicio de los Post´s literarios, siempre esperando que los contenidos sean dignos de la lectura y la reflexión.

En esta ocasión, comparto con ustedes una nota que originalmente salió hace unos días en la revista digital "1° de Octubre" con motivo del 107° aniversario de la muerte de este gran poeta argentino.

Acompaño la nota con una ilustración realizada para este blog, del amigo artista Marco Chiabo, quien realizó el hermoso arte que acompaña mis humildes líneas.
Espero lo disfruten y, sobre todo, que mis palabras sirvan de estímulo para revisar la obra magnífica de éste "poeta de las masas".
Saludos!

Alberto Di Francisco

Link a la nota aquí: 




Almafuerte (Arte: Marco Chiabo)





miércoles, 21 de octubre de 2020

Anastomos, por Rodolfo Wilcock

 ¡Hola Lector! Nos reencontramos tras algún tiempo de ausencia por estos lados, pero, como en cada regreso, está la felicidad y la expectativa. En este caso, ambas premisas vienen de la mano de un autor que sinceramente no conocía mucho más que su nombre, pero que la lectura de algunas de sus obras (El Caos, El libro de los monstruos) me ha sorprendido enorme y positivamente: Rodolfo Wilcock. Cautiva de entrada la obra de este argentino nacionalizado italiano, por la originalidad de sus ficciones; nos hace entrar de lleno en un mundo fantástico, y absurdo en muchas ocasiones, con una naturalidad propia de los grandes, y sin detenerse a dar muchas explicaciones sobre el panorama extraordinario que nos presenta en sus relatos, como si la magia viviera en los intersticios de la vida.

Contemporáneo (y amigo, luego) de Borges y de Bioy Casares, con quienes sin dudas compartiría el sabor y el amor por lo fantástico, este poeta destacó en la crítica literaria, actividad a la cual acompañó con el de la traducción. En 1957 se muda a Italia, donde permanece hasta su muerte.

Les dejo aquí una buena y hermosa prueba de lo mencionado, con "Anastomos", obra inicial en "El libro de los Monstruos", donde en el repaso de los diversos personajes, la mención es una descricpción que se vuelca hacia el mini relato. Que lo disfruten! 

ANASTOMOS

"Es muy raro, por no decir imposible, que los hombres se pongan de acuerdo en cuestiones de belleza, y sin embargo todos están de acuerdo en reconocer que Anastomos es bellísimo. Está todo hecho de espejos o, para ser precisos, todo recubierto de espejitos, más pequeños en el rostro, más anchos en la espalda y en el pecho. También los ojos son espejos, gruesos espejitos móviles y azules en los cuales nos vemos reflejados sobre un fondo turquesa como en un cielo feliz, como en aguas irresistibles. A la luz del sol, en la playa, es una aparición tan deslubrante que la gente se queda con la boca abierta y no se atreve a acercarse, dominada por una mezcla de terror y fascinación como frente a algo sagrado e intocable; solo los niños corren tras él. Cuando después entra en el mar, en medio de las olas espumosas, es tal el reverbero recíproco de destellos irisados de los espejos a las gotas y de las gotas a los espejos que es como ver a una divinidad primordial de forma humana surgir del agua y del fuego al mismo tiempo. Y quizá sea una divinidad, porque no está concedido a los hombres ser tan bellos. En sus espejos vemos reflejadas aquellas cosas que verdaderamente, sin hipocresía, amamos; no las cosas humanas, tan abrumadas por la caducidad y por el cambio, sino los árboles y las nubes, los pájaros y las flores, las cascadas y las islas, los astros y las llamas, todo lo que en nuestra mortalidad sentimos como eterno, y que no amaríamos si no lo sintiésemos, oscuramente, intocable. También Anastomos, si es por eso, es intocable; nadie osaría poner los dedos en sus espejos, estos dedos que aún cuando están más limpios siguen estando sucios. Con su piel de espejos, Anastomos es para nosotros la geometría, y por ende la música."



Saludos!

A..D.

viernes, 11 de octubre de 2019

JUEGOS EVITA CULTURALES 2019

Hola Lector! Paso hoy por MUSEUM para compartir lo que ya desde el año pasado viene siendo (al menos para mí) una más que grata experiencia, como lo son los Juegos Evita Culturales. Desde hace un par de años que vengo participando conjuntamente con la Subsecretaría de Cultura de La Pampa, en eventos que ésta organiza (Capacitación Interdisciplinar y Letras Campantes, por ej.), a lo cual se ha agregado felizmente ésta nueva oportunidad de ser Jurado en la categoría Cuento, para las instancias finales de Adulto Mayor, Sub 15 y Sub 18. Sin dudas, experiencias por demás constructivas, desde lo humano a lo profesional, donde (sea la categoría etaria que sea) la palabra es siempre propiciadora del encuentro con el otro, con su mundo, sus arte, con su sensibilidad y con su historia personal, lo cual siempre es igual de beneficioso para los participantes, como para uno. Más allá de la premiación, destacamos la posibilidad inherente en cada uno de nosotros, de la expresión en la variedad de las artes, y en cuanto a lo literario, obviamente el valor inmenso de la palabra.
En las tres categorías mencionadas (el lema elegido para la edición 2019, por La Pampa, fue "Hacedores de sueños: los jóvenes y la participación social") vale destacar no solo las obras ganadoras, sino además también el nivel creciente, en número y calidad, de las obras presentadas en general, y el firme propósito desde nuestra humilde parte, de alentar siempre la producción y la lectura en los participantes.
Les dejo algunas fotos! 

Momento de la Premiación en Categoría Cuento Sub 18
Cuadernillo con los relatos participantes de los chicos del Sub 15
Apertura de actividades en el Salón principal
Con Adriana Maggio y el equipo de jurados de las diferentes disciplinas

Con la referente artística Malva Roldán, y algunos compañeros jurados

Haciendo devoluciones al grupo de Adultos Mayores

Ceremonia de Premiación Sub 18
Espero les guste. Gracias por tu visita!


Alberto Di Francisco

miércoles, 24 de julio de 2019

LUIS DE CAMOENS

Hola Lector! De nuevo por MUSEUM, luego de unos cuantos días, en que puedo volver al sitio, y dejarles una hermosa lectura, esta vez un poema del escritor y poeta portugués Luis de Camoens (1524-1580). Famoso por su obra "Los Lusíadas", Camoens vio gran parte de su obra lírica, editarse póstumamente, entre la cual se cuentan numerosos sonetos; en esta ocasión nos encontramos con el soneto CCCXVII, en una traducción que corresponde a Calixto Oyuela, publicada en 1924. 
Los dejo con la hermosa obra


Soneto CCCXVII

Aquellos claros ojos que llorando
quedaban cuando de ellos me partía,
¿qué harán ahora? ¿quién me lo diría?
¿Por ventura estarán en mí pensando?

¿Tendrán en la memoria cómo o cuándo
lejos de ellos me vi sin alegría?
¿O se estarán aquel alegre día
que a verlos torne en el alma figurando?

¿Si contarán las horas, los momentos?
¿Si un momento tendrán por muchos años?
¿Si hablarán con las aves y los vientos?

¡Oh, bienaventurados fingimientos,
que en una ausaencia tal, dulces engaños
ofrecéis a los tristes pensamientos!

L. De Camoens